Cada vez que accedemos la web, para mirar nuestras redes sociales o simplemente “googlear” una palabra o un tema que nos interese, nos percatamos que el buscador de información nos devuelve cualquier cantidad de resultados. Vamos abriendo los vínculos o sitios que nos ofrece por intuición, por fechas o por el título para encontrarnos, la mayor parte del tiempo los contenidos son similares; y en otros, la información puede sesgarse, creando incertidumbre.
Ciertamente, existen opciones avanzadas que permiten hacer un rastreo más efectivo. Sin embargo, de forma seguida nos encontramos frente a la disyuntiva ¿cuál es la información correcta? ¿cómo saber cuál es la fuente confiable? ¿cómo construir nuevos conocimientos? Nos sentimos sobresaturados en información, lo que llamamos infoxicación; un fenómeno que se ve incrementado por vías diversas de acceso a contenidos. Cornella (2008), define infoxicación como el exceso informacional, de intoxicación informacional, en la que se tiene más información de la que humanamente se puede procesar y, como consecuencia, surge la ansiedad.
Es preciso comunicar mejor la información, depurarla, organizarla, acompañarle de textos o gráficos que den riqueza, que se trabaje con criterios, cuyos títulos inspiren, que tenga bases sólidas y aportes significativos; de no ser así, se convierte en ruido informacional.
Una de las alternativas para abordar la infoxicación es la curación de contenidos; cuyas raíces descansan en el concepto de marketing y en los últimos tiempos, alcanza nuestros espacios académicos.
Para aproximarnos al concepto de curación de contenidos; se puede señalar que es el arte de rastrear, analizar, validar y seleccionar contenidos relevantes (la información relevante lo es hoy y mañana, a mediano plazo; no es información relevante aquella que en tres meses, ya no aporta nada); para darles valor agregado y compartirlos en comunidades con afinidades específicas. En otras palabras, es separar el grano de la paja; en lo que se conoce como saturación de información o infoxicación.
Es importante señalar que la curación de contenidos es un proceso que se realiza de forma sistemática, utilizando criterios y herramientas digitales que ahorren tiempo y faciliten la toma de decisiones.
Para clarificar, curar contenidos no es hacer búsqueda en internet para solucionar un problema o dar respuesta a una investigación. La curación de contenidos va más allá, puesto que implica un esfuerzo disciplinado y sostenido, por buscar la información importante y dar sentido contextual a lo que otros están generando.
Antes de iniciar un espacio de curación de contenidos, es oportuno establecer un objetivo, grupo al cual está dirigido, idioma en el cual se ofrecerán los contenidos y aportes propios, al igual que considerar cuál será la herramienta online que asista esta labor; aunque de manera informal, ya muchos lo realizan a través de las redes sociales.
A la persona que cura o filtra contenidos, se le denomina curador de contenidos, a quien Tom George define como “alguien que encuentra, organiza, presenta y comparte información valiosa de muchas formas, sobre un tema específico, de manera que proporciona al lector su visión sobre el tema, buscando el debate sobre el mismo”.
Entre las características de un curador de contenidos, se puede numerar: conocedor del tema que aborda en su curación, proactivo, creativo, crítico, reflexivo, curioso.
La curación de contenidos, es un tema que se viene desarrollando desde antes de la evolución tecnológica; cuando los docentes reúnen o recolectan fuentes de información para hacer sus clases. Lo que resulta diferente, es indudablemente el uso de la tecnología para acceder y difundir información global, pero seleccionada y enriquecida.
Berners-Lee, creador del concepto www; indica que el objetivo de la web 3.0 o red semántica es añadir significado a la web, de manera que, en lugar de un mero catálogo, se convierta en una guía "inteligente", con sitios capaces de intercambiar información sobre sus contenidos. Por tanto, se vislumbra el trabajo de los curadores de contenido, como impulsadores de esa red semántica con sentido y a la medida de las necesidades de los internautas.
Con relación a la importancia de curar contenidos, se puede señalar: poseer una biblioteca digital a la medida, posicionamiento profesional, apoyo a las clases, la posibilidad de intercambiar y debatir con otros, evidenciar un modelo de tratamiento de la información para nuestros estudiantes; por mencionar algunas.
Revisando soportes teóricos diversos, y desde la experiencia propia; los pasos que conlleva una curación de contenidos son:
1. Recopilar o recolectar la información: Implica hacer búsqueda en diferentes repositorios, creación previa de alertas, o bien los que sugiera la herramienta digital de curación que se emplee.
2. Filtrar la información: En este paso se evalúa con criterios la información recolectada. Algunos criterios a considerar son: fuente de información, veracidad, utilidad, relevancia, tiempo de vigencia, fecha de publicación, si cumple o no con el objetivo y la curación de la temática que se aborda.
3. Resumir la información: Implica seleccionar trozos de información y gestionarlo dentro de alguna herramienta de curación.
4. Personalizar entradas o post: Es el momento de renombrar los títulos, presentar reflexiones propias, dar valor agregado de forma crítica y objetiva. Añadir tags o etiquetas. Siendo este, el paso más sensible porque requiere el análisis y redacción de aportes que sean significativos.
5. Compartir o difundir: Los contenidos que se curan, tienen un público destino y deben estar ligados con las redes sociales, marcadores, comunidades con temas afines. En otras palabras, la labor de curación está pensada en ayudar a otros con una selección concienzuda de material relevante y aporte significativo de su curador.
6. Análisis: Un aspecto edificante que induce compartir con pares globales, recopilar sugerencias, captar seguidores, volverse seguidor de otras curaciones, practicar inteligencia colectiva y sobretodo, observar cuáles son las entradas que más reacciones generan.
Alvarez (2009) sugiere que la escuela puede y debe dar una
solución a este problema a través de las competencias y
habilidades de los estudiantes, que les permitan gestionar de
De hecho, entre las carreras del futuro; como vemos en esta diapositiva compartida en el foro
mundial de Microsoft 2014 (Rep. Checa), se lista el curador de contenidos.

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